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lunes, 30 de noviembre de 2015

Netsuke



Netsuke (en japonés 根付) de marfil con la figura de una sirena.
Los netsuke son pequeños botones de marfil, metal, madera o hueso. Se empezaron a usar en el siglo XVII en Japón, con una función puramente práctica. Los atuendos masculinos, como el kimono o el kosode, no tenían bolsillos, por lo que se les añadía un estuche o sagemono, que se colgaba del obi (o faja), en el que se llevaban las pequeñas pertenencias como el tabaco o el dinero. Para asegurar los cordeles del estuche se utilizaron los netsuke, cuyo diseño, simple y funcional al principio, se fue complicando para dar paso a pequeñas obras de arte, objetos de deseo por los que suspiran los coleccionistas en la actualidad.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Jizō


Los pequeños Jizō, representaciones de uno de los Bosatsu (o Iluminados), al que dirigen plegarias los viajeros para alcanzar con éxito su destino, es también el protector de las mujeres y de los niños. Cada una de estas estatuitas representa una pequeña vida malograda, un niño que falleció antes que sus padres. Cada invierno, se les dota de un gorrito, una bufanda, una prenda de abrigo para que capeen mejor los días fríos.

viernes, 2 de octubre de 2015

Hojas del árbol caídas...


Cromatismo de las hojas durante el otoño

Hojas del árbol caídas
juguetes del viento son.
Las ilusiones perdidas
hojas son, ¡ay!, desprendidas
del árbol del corazón.

La conocida quintilla de Campoamor siempre me viene a la memoria cuando llega el otoño, ese momento en el que las hojas de los árboles caducos cambian sus tonalidades verdes por hermosos colores rojos, anaranjados y amarillos. Este milagro que pinta nuestros bosques y parques cada año tiene una explicación sencilla, que voy a tratar de contar aquí.

La producción de clorofila, que es la que da el color verde a las plantas, requiere temperaturas cálidas y luz solar. Cuando llega el otoño y los días se hacen más cortos, la cantidad de luz disminuye y por eso la producción de este pigmento también decrece. Como resultado, las hojas de las plantas de hoja caduca, pierden su coloración verdosa en otoño.
Además de clorofila, las hojas tienen unos pigmentos conocidos como carotenoides y flavonoides, que pueden darle a las hojas sus colores amarillos, naranjas y rojos. Entre ellos destacan los beta-carotenos, (que le dan el color naranja a las zanahorias), la luteína, (que le da el color amarillo a las yemas de huevo), y el licopeno, que le da el color rojo a los tomates). Los colores de estos pigmentos suelen pasar desapercibidos en las hojas porque la clorofila los enmascara durante el verano. Pero cuando llega el otoño, tanto las clorofilas como los carotenoides y flavonoides se degradan, pero los pigmentos verdes lo hacen más rápidamente. Por ello, las hojas se ponen amarillentas, anaranjadas o rojizas.

jueves, 1 de octubre de 2015

Dame veneno...


Gabinete para venenos "disfrazado" como un libro. Siglo XVII.

(Imagen encontrada en la Web)